el preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.
Isaías 51:14
La Palabra de Dios: Esperanza en Medio de la Prisión
La Biblia Sagrada, la Palabra de Dios, es completa. En ella encontramos palabras de aliento, de refrigerio, de exhortación, advertencia, consuelo, sanidad, liberación y todo lo que necesitamos.
La ciencia tiende a avanzar, el conocimiento se multiplica, y muchas veces podemos pensar que la ciencia puede sustituir la Palabra de Dios.
¡Pero no es así!
Este es un error grave que debemos evitar. La Palabra de Dios es verdadera e inmutable.
Romanos 3:4a dice: “De ninguna manera; antes bien, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso”.
Nos conviene creer en la Palabra de Dios. Creer en las Escrituras no excluye estudiar ni comprender las ciencias humanas; pero si en algún momento la ciencia entra en conflicto con la Palabra de Dios, vale la pena permanecer con ella. ¡Solo tenemos que ganar!
Isaías 51:14 declara: “El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan”.
Cuando tomamos la Palabra de Dios para nosotros, en un acto de fe y obediencia, esa Palabra se hace realidad en nuestra vida.
Tal vez hoy te sientas preso, sin esperanza y sin salida. Tu situación puede parecer no tener solución. Quizá todas las circunstancias a tu alrededor gritan que no hay salida.
Pero puedes comenzar a alimentarte de la Palabra de Dios y a declarar con fe:
“Seré libertado pronto, no moriré en la mazmorra, y no me faltará el pan”.
Esa Palabra, que ya fue declarada por el propio Dios, se manifestará en tu vida.
No tengas miedo.
Recuerda a José, a Daniel, a Ester y a tantos otros ejemplos en la Biblia Sagrada: personas que pasaron por dificultades, que tuvieron que esperar, pero que permanecieron firmes en la fe.
Confía. Comienza a declarar la Palabra de Dios sobre tu vida. Pon tu mirada en Cristo y en Su Palabra, y verás las promesas de Dios cumplirse en tu vida.
Un abrazo,
Priscila Leal
No te rindas: Dios ya está en tu futuro
¡Qué alegría! Estamos entrando en un nuevo año. El año 2025 queda atrás, cargando consigo innumerables experiencias y momentos vividos. Mi madre solía decir: “Este es un día que nunca hubo igual y nunca habrá”. En efecto, el año 2025 nunca volverá. Todo lo que pasamos y vivimos durante ese período ahora pertenece al pasado, guardado en nuestra memoria. Lo que nos queda son los recuerdos y los aprendizajes de un año que ha terminado.
Particularmente, de forma velada, yo sentía cierto rechazo hacia el Libro de Job. En él se narra la historia de un hombre feliz, con una hermosa familia, riquezas, amigos, salud y paz: alguien cuya vida parecía un verdadero “mar de rosas”. Sin embargo, de repente todo se derrumba: pierde sus bienes, a sus hijos, la salud y cae en las profundidades de la miseria humana. Es cierto que, al final, Dios lo bendice y lo recompensa. Aun así, eso no me convencía.
Cuando la ira toma el control, la tragedia comienza
Recientemente tuve contacto con dos reportajes que me impactaron profundamente. El primero relataba el caso de un médico que, tras una acalorada discusión, quitó la vida a dos colegas de profesión. El segundo informaba que un síndico había asesinado a una agente inmobiliaria dentro del edificio donde residía.
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Navidad, palabra originada del latín, significa “nacimiento”. Es una fecha conmemorativa celebrada por cristianos alrededor de todo el mundo. Sin embargo, incluso dentro del propio cristianismo, existen muchas controversias relacionadas con esta celebración.
Esperar en Dios: un ejercicio de fe y confianza
Parece que hay en nosotros algo que nos impulsa a actuar de forma inmediata, como si la pausa fuera una amenaza. Sin embargo, por más que tomar decisiones y actuar sean partes esenciales de la vida, saber esperar también es fundamental. Es en ese intervalo entre el impulso y la acción donde maduran las decisiones más sabias y los resultados más duraderos.
¿Mujer, dónde están tus acusadores?
Vivimos en la era de la informatización, un tiempo en el que cada generación se enfrenta a nuevos desafíos, cuestionamientos y, sobre todo, a una búsqueda interior por encontrar la mejor manera de vivir: qué decisiones tomar, cómo actuar y, en definitiva, cómo vivir bien. Nos enfrentamos a preguntas que parecen no tener respuestas. La buena noticia es que, sin importar la época que atravesemos, Dios ha preservado su Palabra, la Sagrada Biblia, como guía segura para nuestras vidas.
Firme en las promesas de Jesús
Por más hermoso que sea nuestro caminar con Jesús, hay momentos en los que podemos sentirnos desanimados. Ya sea por situaciones cotidianas, por adversidades en el ministerio, por problemas de salud o financieros, o incluso por una apatía que no sabemos explicar. Pero, sin importar el escenario, siempre es alentador volver la mirada a lo que la Palabra de Dios ya ha dicho sobre nosotros. Recordar sus promesas nos da fuerzas para seguir adelante.
La Biblia nos enseña que aquello que más tememos puede, en muchas ocasiones, terminar haciéndose realidad: “lo que temía me sobrevino” (Job 3:25). El miedo, cuando domina el corazón, puede colocarnos en situaciones de vulnerabilidad, ya sea ante la posibilidad de perder a un ser querido, enfrentar la pérdida del empleo o atravesar dificultades de distinta índole.
No Mires Hacia Atrás: Uma Reflexión Sobre la Fe, la Obediencia y las Promesas
Mientras veía la serie Génesis* com mi familia, uma escena llamó profundamente mi atención: la destrucción de Sodoma. Em medio de este episodio tan conocido, podemos extraer uma poderosa lección que sigue resonando hasta hoy — y que vale la pena meditar com atención.