No te rindas: Dios ya está en tu futuro

¡Qué alegría! Estamos entrando en un nuevo año. El año 2025 queda atrás, cargando consigo innumerables experiencias y momentos vividos. Mi madre solía decir: “Este es un día que nunca hubo igual y nunca habrá”. En efecto, el año 2025 nunca volverá. Todo lo que pasamos y vivimos durante ese período ahora pertenece al pasado, guardado en nuestra memoria. Lo que nos queda son los recuerdos y los aprendizajes de un año que ha terminado.

Ahora tenemos delante de nosotros un nuevo año. Y, por tratarse del futuro, no sabemos con exactitud lo que nos espera. Aun así, cuando vivimos una vida con Dios y confiamos en Su Palabra, tenemos una seguridad que nos trae esperanza y dirección. Sabemos, por ejemplo, que en 2026 nada nos faltará, pues la Palabra del Señor así lo garantiza (Salmos 23). Sabemos también que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios (Romanos 8:28). Aunque no conozcamos exactamente los acontecimientos o las experiencias que vendrán, tenemos la certeza de que Dios permanece en control.

Ante esto, quiero animarte a continuar perseverando en el camino de Jesús. Independientemente de las circunstancias, aunque surjan dificultades, tribulaciones, miedos o desafíos, no dejes de seguir y obedecer las orientaciones de nuestro Padre Celestial. El propio Jesús nos advirtió que el camino no sería fácil, pero nos dejó una promesa poderosa: “Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo” (Mateo 24:13). Perseverar significa mantenerse firme, continuar confiando, aun cuando llega el cansancio, aun cuando las respuestas parecen tardar. Es seguir adelante con fe, sabiendo que la salvación, la victoria y la recompensa pertenecen a aquellos que no se rinden.

Muchos se desaniman ya en los primeros desafíos del año. Se proponen buscar más a Dios, establecen metas como leer la Biblia, orar diariamente, congregarse, estudiar más y crecer espiritual e intelectualmente. Sin embargo, frente a las primeras dificultades, terminan frustrándose y renunciando a sus propios propósitos. Si por un lado es normal enfrentar momentos de desánimo, por otro, no es saludable entregarse a la situación y “tirar la toalla”.

Ciertamente habrá momentos de pausa, de descanso e incluso de dudas e inseguridades. No obstante, recuerda que Jesús ya está en tu futuro, cuidando cada detalle. Lo que no puedes hacer es desanimarte por completo, abandonar la fe o apartarte de una vida guiada por Dios. Rendirse no es una opción para quienes confían en el Señor.

Escribo estas palabras para renovar tus fuerzas, para animarte a seguir firme en tu caminata de fe.

Que Dios bendiga nuestro año 2026, que esté lleno de la presencia del Señor, de perseverancia, esperanza y crecimiento espiritual. Que sigamos confiados, seguros de que aquel que persevera hasta el fin verá cumplirse la fidelidad de Dios.

Para reflexionar: “Hemos llegado a tener parte con Cristo, si en verdad mantenemos firme hasta el fin la confianza que tuvimos al principio”. Hebreos 3:14

Un abrazo,

Priscila Leal