La Palabra de Dios: Esperanza en Medio de la Prisión
La Biblia Sagrada, la Palabra de Dios, es completa. En ella encontramos palabras de aliento, de refrigerio, de exhortación, advertencia, consuelo, sanidad, liberación y todo lo que necesitamos.
La ciencia tiende a avanzar, el conocimiento se multiplica, y muchas veces podemos pensar que la ciencia puede sustituir la Palabra de Dios.
¡Pero no es así!
Este es un error grave que debemos evitar. La Palabra de Dios es verdadera e inmutable.
Romanos 3:4a dice: “De ninguna manera; antes bien, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso”.
Nos conviene creer en la Palabra de Dios. Creer en las Escrituras no excluye estudiar ni comprender las ciencias humanas; pero si en algún momento la ciencia entra en conflicto con la Palabra de Dios, vale la pena permanecer con ella. ¡Solo tenemos que ganar!
Isaías 51:14 declara: “El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan”.
Cuando tomamos la Palabra de Dios para nosotros, en un acto de fe y obediencia, esa Palabra se hace realidad en nuestra vida.
Tal vez hoy te sientas preso, sin esperanza y sin salida. Tu situación puede parecer no tener solución. Quizá todas las circunstancias a tu alrededor gritan que no hay salida.
Pero puedes comenzar a alimentarte de la Palabra de Dios y a declarar con fe:
“Seré libertado pronto, no moriré en la mazmorra, y no me faltará el pan”.
Esa Palabra, que ya fue declarada por el propio Dios, se manifestará en tu vida.
No tengas miedo.
Recuerda a José, a Daniel, a Ester y a tantos otros ejemplos en la Biblia Sagrada: personas que pasaron por dificultades, que tuvieron que esperar, pero que permanecieron firmes en la fe.
Confía. Comienza a declarar la Palabra de Dios sobre tu vida. Pon tu mirada en Cristo y en Su Palabra, y verás las promesas de Dios cumplirse en tu vida.
Un abrazo,
Priscila Leal