UN DIOS CELOSO Y VENGADOR

Los versículos de Naúm 1:2-3 muestran una característica positiva en contraste con, por lo menos, cinco características negativas. “Positivo” y “negativo”, en este caso, no están relacionados con bondad o maldad, sino con la actitud de beneficiar o condenar.

Así, el texto afirma que “DIOS ES TARDO PARA LA IRA” y continúa presentando a Dios con las siguientes características:

  1. Celoso y vengador.

  2. Lleno de indignación.

  3. Hace venganza contra sus adversarios.

  4. Guarda ira contra sus enemigos.

  5. No tiene por inocente al culpable.

No es extraño leer noticias, observar el comportamiento de ciertas personas y percibir cómo la injusticia parece reinar en nuestra sociedad. Vemos escenarios de guerra, corrupción y maldad humana, desde los ámbitos aparentemente más humildes hasta las posiciones más altas de la sociedad: envidia, robo, maltrato, codicia, avaricia, traiciones, adulterios y orgías.

La sensación que puede intentar dominar nuestro corazón es la de que reina la injusticia. En algunos momentos, podemos indignarnos y pensar que quienes practican el mal quedarán impunes. Sin embargo, cuando acudimos a las Escrituras, la certeza de que existe un Dios justo debe traer consuelo a nuestro corazón:

DIOS NO TIENE POR INOCENTE AL CULPABLE.

Estos versículos deben animarnos a practicar lo que es justo delante de los ojos de Dios. Nuestro deber, como ciudadanos y especialmente como cristianos, es abstenernos de toda forma de maldad. Por el contrario, debemos procurar vivir una vida que agrade y alegre el corazón de Dios, viviendo en santidad, armonía, paz, alegría y amor. Debemos buscar una vida digna delante del Señor.

¿Sabías que un día comparecerás ante el tribunal de Cristo?

Vale la pena prepararse para ello.

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”
— 2 Corintios 5:10 (NVI)

Un abrazo,

Priscila Leal

Teología